El personal idóneo
Pasa el vendaval de las elecciones y como la casa está en orden podemos seguir escondiendo la mugre. Si algún nuevo inquilino corre los muebles… Sorpresa!
¿Quién le manda a dárselas de decorador?
Pasa el vendaval de las elecciones y como la casa está en orden podemos seguir escondiendo la mugre. Si algún nuevo inquilino corre los muebles… Sorpresa!
¿Quién le manda a dárselas de decorador?
Que opina de los precios, doña Yosa?
¿Vio a cuanto está la verdura? ¿Y el pan?
Parece que una fuese de fieyo, no se adonde vamos a ir a parar, mire vea.
Estos síntomas si que son para enfermarse. Suben los alquileres, sube la canasta familiar. Vaya y pase. Pero, por Dios, suben las tarifas de lo celulares!
Nadie le avisó a nuestro presidente que lo que se votan no son cargos ejecutivos, por lo que él se desgañita vociferando en actos electorales.
Las privatizaciones de los servicios públicos estuvieron tan bien hechas que el FMI se llenaba la boca con ellas. Todo dicho.
Sin garantías, los capitales no llegarán. ¿Garantías de qué?
Oh, príncipe, mi señor. ¿Qué pesa más, un kilo de plumas o uno de plomo?
Los gobernadores, Obeid, Solá y De la Sota, ven la vaca y lloran pero por una ración mayor. Ellos saben que el patrón es el terrateniente K y la tiene atada. A la vaca, que pensaron manga de cochinos.
Parece que las cosas se salen de madre pero se olvidan que el Sr. K es un gran titiritero.
Nuestro personal trainer Lavagna quiere un país atlético y delgado.
Para describir con lo que construye nuestro mandatario algunos se han referido a ladrillos de bosta. Independientemente de los materiales empleados, el arquitecto, maestro mayor de obra, cuchara mayor y menor que mantiene la torre en pié es Lavagna.
El titular de economía aprendió la importancia de las pequeñas cosas. Sus detractores lo acusan de hablar huevadas o levantar cortinas de humo (aprendé, José Manuel) pero el, imperturbable, continúa con su microscópica vigilancia.
Siguen a flote, el capitán - con un ojo cada cuadrante - y el contramaestre mano de hierro.
El pequeño ministro saltamontes peregrina al lejano oriente, lejos de los combates del kong-nurbano. ¿Encontrará los tesoros que elevarían al gran K a la estatura de prócer? Por estas regiones no cayó ni un palito pal arroz. El nuevo contrincante es el demonio de los dígitos que, según el, está cada vez más hinchado por los guardianes de los portales de los consorcios.
José Manuel se pone el mameluco y comienza su Comunidad productiva, que suena sospechosamente parecida a la Revolución productiva del jeque de Anillaco. En su discurso incorpora los lemas de Amadeo Sabattini, agregándole (sin nombrarla) una herencia para su sucesor. ¿Con Kirchner? Está todo bien.
El suspenso, lo oculto e inclusive el terror se entrecruzan en esta obra. Obra en construcción que cubre toda la comarca.
Performed by José Manuel de la Soja
Tímidamente se comienzan a hacer oír los reclamos salariales. A caballo de este clamor asoman en Córdoba caripelas conocidas, Pihen y Nebreda.
A instancias de Xtian y a raiz de este comentario, transcribo el mío.
Elliot Noess Lasota y sus Imbancables combaten el crimen organizado, no quieren competencia.