Se fueron las fiestas (2)
Satán Saclú cumplió su cometido...
Satán Saclú cumplió su cometido...
Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mis cien morlacos!
En las fiestas parece que esta vez vendrá uno que en vez de traer, saca.
Jorgito, prolijo y ordenado, no suele cometer errores. Pero al mejor arquero le colocan una pepa.
Ya sabemos que la cocina oriental incluye ingredientes extraños.
Hay un paisano, coterráneo y coprovinciano, que maneja las fichas locales. Su cara, por acción u omisión, es menos conocida que la de Yabrán pre-Cabezas.
Parece que la cosa ahora no es venderle giladas a los amarillos. En un hermetismo cribado de filtraciones el gobierno deja trascender que la cosa es infinitamente más importante.
¿Estamos en el camino a Damasco? Tuvimos que pasar un invierno. ¿Tendremos que cruzar un desierto?
En los círculos económomicos hay un soplo de optimismo. Roberto alienta con los recursos a su alcance.
Una eminencia gris custodia el tesoro.
Lavagna le dice a los tenedores de títulos de la deuda es nuestra última oferta. Pero en el fondo monetario, en el FMI, es bueno.
¿Quién es el más bonito? ¿Cuál es el país de Latinoamérica más europeito?
Lavagna haciendo malabares y tratando de conseguir la monedita... o tratando de que por lo menos no se la saquen.
El seleccionado argentino, seleccionado de residuos, ni la ve porque los brasucas nos pasan por arriba.
En la partida con los acreedores, nuestro paisano Lavagna no muestra las cartas.
Recala en Argentina a practicar observaciones de campo el español Rodrigo Rato, titular del FMI. ¿Será favorable el dictamen para estas hormiguitas? Pobrecitas, tan inocentes, ellas.
Convengamos que no es tan bonito como David Copperfield. Pero este mago, el ministro Carlos Tomada, tiene un as en la manga para reactivar la economía: un par de monedas en los salarios (perdón por la fuente) pueden obrar milagros.
Robertito quiere descansar en su camita. Mañana, cuando despierte, si lo llevan a la pile va a hacer la planchita.