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jugo gris 1.0

Episodio epiléptico

Néstoooooooor, cuando bailas se te ve...

Néstoooooooor, cuando bailas se te ve... Los chicos de Balcarce al 50 (que viene a ser como la versión sudaca entre el 10 de Downing Street y un lugar llamado Nothing Hill) hacen de las suyas. Tienen tantos frentes que les falta enfrentarse con el Farabundo Martí nomás.
Ya que tienen la bocota abierta se tiran contra la cumbia villera, culpándola en parte de la ola delictiva.
Luego, ya metida la gamba, siguen cavando para salir del pozo e invitan a la Tota Santillán para un "desagravio".

Y decía el general que del ridículo no se vuelve.
Cómo nos estamos alejando, Nestitor!

Que suerte que la tienen clara!

Que suerte que la tienen clara! Lo que va a sacar adelante a este país es la industria nacional.
Si en la rosada lo saben, no se nota.

Perdónalos, padre, porque parece que no tienen la más p... eregrina idea!

Tu puedes, Robert!

Tu puedes, Robert! En la cartera de economía los problemas te saltan por cualquier lado.
A no desesperar, luego de Brad Pitt en Troya tenemos otro héroe de proporciones mitológicas.
No tendrá las lanas ni el lomo del otro pero tiene su discreto encanto Robertito.

Con el sudor de nuestra frente.

Con el sudor de nuestra frente. Roberto, el agricultor sojero, conoce las bondades de los cultivos rotativos.
Por eso va garcando por turnos... calma muchachos, que para todos no hay.

Esperando la verde.

Esperando la verde. Justo en medio de la senda peatonal y esperando una señal del FMI. Mejor sentate, Roberto.

O avivate y rajá!

De vuelta en casita.

De vuelta en casita. Todo muy lindo, la comida muy rica, muy lindo el pekinés. Ya tenemos las notas en el diario (anque la de la Noticias, pum para abajo).
No, no jodas gallego, que en la foto no salís!

Haciendo el cuento a los chinos.

Haciendo el cuento a los chinos. Partió la comitiva hacia el lejano oriente encabezada por nuestro presidente.
Décadas sufriendo productos berretas “made in china”... la revancha está cerca.

La ley del palo más alto.

La ley del palo más alto. Con motivo de la puja por los fondos de coparticipación con Solá, algunos gobernadores se arrimaron al gallito Kirchner.
Tené cuidado, José Manuel, que la ley se cumple.

La ficha que falta.

La ficha que falta. Roberto acomoda todo, salvo el factor humano.
Y después quieren que no piqueteen!!

Te anotaste un poroto, Roberto!

Te anotaste un poroto, Roberto! Muchos platos para llenar, pero el poder nutritivo de la soja todo lo puede.
¿Cómo que es poco?
A estos barrigones de los acreedores no hay quién los conforme, che!
Es al ñudo que los fajen, ju´e mandinga.

Pasen y vean... que lindas baratijas tenemos.

Pasen y vean... que lindas baratijas tenemos. Negociación con los acreedores de la deuda externa argentina. ¿Llegó el momento de devolverles el “favor” a los colonizadores?
Roberto, haceme el favor...

Argentinos a las crisis.

Argentinos a las crisis. ¿Será que no la vamos piloteando bien?
Ortega y Gasset se hubiese arrancado los pocos cabellos que le quedaban.

Dale gas.

Dale gas. El chorro se corta para Córdoba (lo del gas es una metáfora, lamentablemente se va a cortar para todos). Siendo una de las provincias que más aporta a la nación, tiene que pelear un garrón del 40% de los fondos de coparticipación a repartir entre estas.
Con el 60%, no solo Dios atiende en Buenos Aires.

... al trote, al galope galope galope!

... al trote, al galope galope galope! Nuestro lacónico cow boy no debe cruzar océanos de fuego sino candentes tubérculos. Que te quemas, hombre!

Huevos, Roberto...

Huevos, Roberto... Lavagna, un tipo muy medido.

De Brando a Pettinato en tres escalas.

De Brando a Pettinato en tres escalas. En la isla del Dr. Moreau (tercera película sobre la obra de H.G. Wells la isla de los hombres sin alma), Marlon Brando dio una vuelta de tuerca a la interpretación realizada por Burt Lancaster. Su Dr. Moreau, que intentaba “elevar” a las bestias a la condición humana, lucía afectado, con un refinamiento decadente. Estaba secundado por un curioso personaje (a quien le daba su escasa envergadura Nelson de la Rosa) que aparecía vestido de la misma manera que él y que lo imitaba en todos los gestos.
Mike Kyers cosechó la idea para su personaje del Dr. Evil, el personaje antagónico de Austin Powers, y creó al Mini Me.
Roberto Pettinato (chan boomerang), en un tercer refrito de la idea, nos ofrece cotidianamente el Mini autóctono.

Con cuál se quedan?

A correr, liebres!

A correr, liebres! Pascua, Pesaj.
Festividades que tendrían que hermanar al catolicismo con su religión madre, el judaísmo, a pesar de los litros de salsa vertidos por Mel Gibson (más que embarrar eso se llama entomatar la cancha).
Tradicionales fiestas que cada año llegan puntualmente. Pero este año, en Argentina, vienen con sorpresa!!!
Pongan huevos, canejo! Digo... conejos!

Haciendo lo de Vido?

Haciendo lo de Vido? Julio de Vido está a cargo de la planificación federal. ¿Planificación en qué sentido?
Que el último apague la luz.

Carta a Rodolfo Walsh.

Carta a Rodolfo Walsh. A pedido de A. B.

Rodolfo:
Te escribo a pedido de Aníbal, porque la verdad que yo jamás me hubiese animado.
Además de que no me conocés, me causa mucha vergüenza que un hombre de letras lea esta carta y vea como maltrato nuestro idioma. Solamente sigo adelante porque creo que vas a entender y valorar como importante lo que intento decirte más que como lo expreso.

Junto a estas líneas te envío algo que pinté, también a pedido de Aníbal. La verdad es que prefiero expresarme a través de imágenes.

No sé si lo conocés bien a Aníbal. El es un amigo al que quiero mucho. Un cacho de mi vida.
Fuimos compañeros de Bellas Artes pero él saltó al trampolín, a ese vacío que es ser artista.
Hace mucho, cuando todavía estudiábamos juntos, se le ocurrió que hiciéramos una exposición en Concordia.
Ya la idea lo pinta de cuerpo entero.
No tirar la onda a Buenos Aires, ni siquiera a un lugar con chapa acá en Córdoba. No, en Concordia. Porque vivió allá. Porque le gusta. Porque la quiere.
El hacía sus cosas así, sin bajarles los decibeles, casi con rebeldía. Una rebeldía (o pilas) que a muchos se nos agotó pero que en él continúa. La misma que le llevaba, en aquella época, a pintarse en su camisa caqui un “perro estrella”, ejemplar que campeaba en sus obras y que él lucía orgulloso como una condecoración.
La misma que le da fuerza para continuar haciendo su obra a pesar de todo y de todos.
Este es el amigo que insistió para que te escribiera, aún sin conocerte.

No encabecé esta carta con la habitual fórmula de “querido” porque pienso que la palabra dentro de una frase hecha se vacía de contenido. Hasta “frase hecha” ya lo perdió.
Espero que tampoco te moleste que te tutee, más tratándose de un mocoso como yo.
Hay una razón, al igual que comience mi carta llamándote simplemente Rodolfo y luego te cuento cuál es.

Cuando vos ya eras un hombre yo recién nacía. No conozco bien como fue tu infancia y tu juventud, pero creo que habrás tenido épocas en las que había espacios para hablar, para escribir y para pensar. Espacios que ya sabemos como se fueron eliminando.
A los de mi edad las cartas nos las barajaron de otra manera.
Aquí hago un paréntesis, quiero que me interpretes bien.
Mi deseo es compartir con vos algunas vivencias, no soy tan necio de creer que te puedo contar nada que vos no conozcas ya, sino decirte como se vivieron algunas cosas desde acá, desde los ojos de un chico y desde este pedacito de Argentina que se llama Córdoba, más precisamente en las siete cuadras que me separaban de la escuela, en las que me movía y eran mi mundo.

Te decía que a nosotros nos las barajaron de otra manera. Muchas cosas siempre fueron algo raro y malo de las que no se hablaba.

Recuerdo que veía por televisión como subían los milicos.
Yo, un chico que desde su ignorancia esperaba que las cosas mejoraran, pregunté:
¿ahora vamos a estar mejor?
Mis dos viejos, que miraban la transmisión conmigo, se dieron vuelta al mismo tiempo y me dijeron que estaba loco, mientras me observaban como a un bicho raro.
Seguramente les salió del alma, porque no podías tomar en serio lo que pudiese opinar a los once años. Cerré la boca.

Miraba, veía.

Veía, y escuchaba, que los actores que le gustaban a mi vieja dejaban de salir en la tele.
Lautaro Murúa, Carlos Carella, Federico Lupi, Norma Aleandro, Marilina Ross, todos los de “Cosa juzgada”, Luis Brandoni y muchos más que ya no me acuerdo.

Otras cosas parecían un mito, o un logotipo.
Perón era más un perfil pintado con una plantilla con aerosol que una persona.
Todas las paredes estaban llenas de siglas que no sabía de que eran: Montos, ERP, FARC, FARP, FAL. ¿El fal no era un fusil?

No entendía nada, nadie sabia bien y, por supuesto, nadie explicaba nada.

Cuando caían los milicos al barrio a hacer las “operaciones rastrillo” todos los chicos espiábamos las armas. Juntábamos casquillos del tiroteo de la vuelta, en una casa prácticamente demolida por los disparos y contábamos como bajó el helicóptero en la canchita.

Para que veas el grado de boludez (con perdón) que tenía, la primera vez que mi hermano puso una grabación de Silvio Rodríguez pensé, que lindo, que vozarrón tiene esa mina. Si, creía que era una mujer.
Confundía el Che Guevara y Nacha Guevara, no sabía si eran la misma persona o si tenían algo que ver.
Desgraciadamente lo que SI tenía en claro es que ambos eran mala palabra.
Y a propósito del Che, igual que Perón, siempre fue una pintada. Ceño fruncido, boina con estrella mirando un poco por encima mío.

Pero vos no.
Será porque escuché de vos un poco más grande.
Será porque me enteré de lo que hiciste antes de ver una foto tuya.
Nunca fuiste un logo, una imagen. Fuiste una actitud.

Luego fui creciendo.
Nacieron mis hijos: Matías, Talía e Ignacio.
Pensaba decirles siempre la verdad.

Nunca mentirles.

Pero para no mentirles nunca, tendría que saber siempre cuál es la verdad y ahí se me ataron las ramas.
Me enfrenté con la dimensión de los absolutos. Nunca. Siempre.
Sólo puedo ofrecerles mis intenciones, las mejores. Esas que dicen empiedran el camino del infierno.
Eso es mentira. Las buenas intenciones no son dañinas.

Si la torpeza daña, la buena intención redime. Ojo, no digo la excusa, la justificación, me refiero a la intención real.

Ahora, ya más grande y con hijos, pienso en qué soy.
¿Soy adulto? ¿Soy padre? ¿Soy diseñador gráfico?

Pienso en lo que no soy.

No soy un rótulo, no soy una etiqueta.
Tengo hijos pero no soy sólo padre. Laburo dibujando y diseñando pero no soy sólo un diseñador. Me niego a los casilleros.

Puedo ser tierno y cruel.
Puedo ser bueno y una bosta.
Puedo ser valiente. Puedo ser cobarde.
Soy un hombre, soy humano.

Siempre pensé en vos como un hombre, como un ser humano más que como un escritor.
Esa es la razón por que te tuteo. Por qué comencé mi carta llamándote simplemente Rodolfo.
De hombre a hombre.

Para mi, antes de ser escritor fuiste hombre. O después.

O sobre todo.

De hombre a hombre, esta carta termina siendo para mi.
Quiero probar.
Equivocarme.
Ser auténtico.
Quiero ser hombre.

Sobre todo.

Eric.

Siempre listo.

Siempre listo. Roberto, atento a la sopa!